Les croniques de la Ping: La fiesta de primavera PDF Imprimeix Correu electrònic
Escrit per Ricard Camó   
dissabte, 19 de desembre de 2009 11:04
  
Cuando tenía cinco años, pasaba la fiesta de primavera en la casa de mis abuelos. Me parece que nunca he tenido unas vacaciones tan buenas como aquellas.
(Estas fechas estan indicadas según el calendario chino y por tanto no corresponden al calendario gregoriano u occidental, siendo el inicio de estas fiestas en un dia del mes de febrero del calendario occidental y que varia cada año según la luna.)
Normalmente, el colegio acababa el día 23 de diciembre y ese mismo día iba a casa de mis abuelos. Según decían aquel día era para el Dios del fuego. Los niños comían un tipo de caramelo muy pegajoso para que este Dios no se nos llevara. Ese mismo día empezaba y aun empieza la fiesta. El día 24, toda la familia limpia la casa y los días siguientes se prepara la comida:  carne, fruta, verdura preparado en una infinidad de formas. En el pueblo había otra costumbre, la de fabricar petardos, toda la gente lo hacia para después competir entre ellos. Yo siempre quería ayudar a mi abuelo, pero como no sabia … , aunque no me lo decía, pero ahora se que realmente no le ayudaba mucho, si no todo lo contrario.

Los niños de los vecinos me venian a buscar, querían jugar conmigo, tenían curiosidad por una niña de ciudad, mi forma de hablar y de vestir no era igual a la de ellos, al poco rato nos habíamos familiarizado. Me enseñaron ha hacer un barco con la paja de trigo y papel de muchos colores, con una pequeña vela dentro. Cuando llegaba la noche del 15 de enero, los dejabamos en el río, encendiendo la vela y pidiendo un deseo. 

La noche vieja china, toda la familia comía ravioli y tiraba petardos. Los niños ponian aceite de carbón en un bol que habian hecho con la raíz de una col, lo encendian y lo llevaban a cada puerta silenciosamente, decían que si otra persona les veía, no tendría buena suerte en esa casa.

A mi, me gustaba mucho hacer estos ritos antiguos con mi abuela, preparábamos mucha comida para el Dios del cielo, la poníamos encima de una mesa especial: larga, estrecha y negra, encendíamos incienso clavado en un bol con arena, entoces mi abuela susurraba, parecía que hablaba con el Dios.

Durante toda la fiesta, la familia comía por turnos. El día 15 era el ultimo día. Por la noche, de cada puerta colgaban dos farolillos de papel. También había una feria del farol en la plaza del pueblo, cada farol tenia una adivinanza, si alguien la adivinaba, ganaba un premio. Seguidamente, el ayuntamiento organizaba una competición de fuegos artificiales, de los petardos que anteriormente habian hecho las familias en casa. 

La ultima actividad era el fuego. Cada familia llevaba algo para quemar: mesas viejas, silla rotas o cualquier cosa que quemara, encendiendo una enorme hoguera. La gente cantaba y hablaba, decían que si hacían eso, en todo el año siguiente no tendrían ninguna enfermedad.

Yo, como todos los niños, no queríamos que terminara la fiesta, tirabamos ramitas al fuego, intentando prolongar ese momento, para que nunca llegara a su fin.



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Profesora de xinès 
 
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Darrera actualització de dissabte, 19 de desembre de 2009 11:20