Les croniques de la Ping:El lago secreto de Kanas PDF Imprimeix Correu electrònic
Escrit per Ricard Camó   
dilluns, 22 de febrer de 2010 14:16
    

Las ciudades chinas como Beijing, Shanghai, Xi`an y Guilin son muy conocidas por los occidentales. A los chinos nos gusta más viajar por lugares remotos al oeste del país, porque al final, las ciudades cosmopólitas son todas más o menos iguales. Pero las peculiaridades de la naturaleza sólo las podemos encontrar en su zona particular. En el año 2002 fui de viaje a la provincia Xinjiang con  dos compañeros y fué una experiencia maravillosa. injiang se ubica al noroeste de China, a cinco horas en avión de Beijing. Es la provincia más grande de China, su superficie es sis veces la de España. 

Todos los chinos tenemos la misma impresión de ella, imensos desiertos con abundantes recursos minerales gas, petroleo, sal; ricas frutas que solo existen allí, como las uvas de Turpan, el melón de Hami, la pera de Korla, etc; sus habitantes polifacéticos y sobre todo la ruta de la seda. Aparte de esas cosas, también hay un lugar que resalta por excelencia, el lago Kanas. esde la capital Urumqí  hasta Kanas, tuvimos que cruzar el desierto de Gurbantunggut, 800 kilómetros sin nadie a la vista, sólo aninales salvajes y castillos desgastados por la erasión. En las murallas de los castillos aparece el color del adobe, viendolos pudímos imaginar las ciudades prósperas en época de la ruta de la seda. En el trayecto no disponiamos de lavabo ni nada con que ocultarnos, tuvimos que utilizar los paraguas, fue una escena graciosa. Llegó la noche y todavía no habíamos llegado a nuestro destino, pero el plenilunio era presioso, las estrellas parecían estar más cerca y más brillantes, el campo era espacioso y silencioso, después de todo no nos sentíamos cansados. A media noche llegamos a un pueblo llamado Buerjin, cenamos y nos alojamos allí. Al día seguiente el autobús continuó durante 4 horas más, empezamos a estar cansados y a quejarnos, pero de repente, el paisaje cambió, el desierto había desaparecido, surgieron las montañas verdes ante nosotros, ¡ que curioso! Ya habíamos llegado a Kanas, ¡por fin!.En el lago Kanas coinciden también las fronteras de Kazakhstan, Mongolia y Rusia, es la única agua de China que fluye hasta el Océano Glaciar Artico. Hace 800 años, Genghis Khan realizó una expedición hacia el oeste, pasó por este lago, descansó y bebió de sus aguas, poniandole el nombre de “agua del Rey”. Algunos de sus soldados se quedaron a vivir allí, se convirtieron en los antepasados de los Tuwa que actualmente viven en esta zona. Kanas es una palabras mongola quiere dicer bonito, fértil y misterioso. 

Las montañas de sus alrededores estan cubriertas de vegetación glaciar como el Larch, el Pino coreano y abetos , pertenece a la zona protegida de Siberia. Hay cinco vistas encantadoras del lago. La primera es el largo dique de madera muerta, tiene 1 kilómetro de longitud, cuando llueve los troncos flotan en el agua, pero lo más curioso es que nunca cambian de lugar, no se desplazan con la corriente, siempre estan allí. La segunda es el monstruo del lago. Según dicen, algunas personas habían visto un monstruo que deboraba los animales de la orilla. Entonces, los habitantes no pescan ni pastan cerca del lago. En el año 1995, los científicos mostraron que el monstruo era un tipo de pez glaciar que puede vivir más de 200 años y llegar a medir más de 10 metros de largo. La tercera es la aurora boreal en el mar de la nube. En verano, después de llover, se puede contemplar un circulo de luz que se difumina dentro del mar de la nube. En cuarto lugar es la coloración del lago, según el tiempo y según que parte, ofrece un paisaje diferente a cada momento. Finalmente las tradiciones y costumbres del lugar, las tiendas mongolas, la carne de su ganado, las canciones de sus pastores y las dehesas. 
En aquellos días cuanto estuvimos allí, hacía muy buen tiempo. El lago tenía el agua clara, se veían los peces y las plantas del fondo. En los árboles se mezclaba el verde y el amarillo, como en un cuadro. Había un bosque de abedules cruzado por arroyos. Los árboles eran altos y blancos, parecian tener muchos ojos encima, como si pudieran verlo todo. El suelo estaba lleno de hojas amarillas y rojas. Llevabamos dos horas caminando y escuchando el sonido de nuestras pisadas. Por la noche, comimos carne de obeja, muy diferente a la que había comido hasta entonces, era muy suave y sabrosa, decían que era por el pasto que comían.  Al día seguiente, fuimos a montar a caballo, un chico moreno nos servía como instructor, los caballos eran obedientes bajo su control, por eso, podíamos estar muy tranquilos divisando el paisaje. Los valles eran verdes, las casas de madera eran bonitas y coloridas, semejante al típico paisaje suizo, haciendo pasar por mi imaginación la novela “Madam Bovary”. 
Si quieres viajar por esta zona, el mejor momento es entre mayo y septiembre, normalmente empieza a nevar alrededor del día 20 de septiembre, terminando con el deshielo en abril.
Darrera actualització de divendres, 12 de març de 2010 07:59